Dentro del Servicio de Evaluaciones Laborales (SEL) que ofrece la ACHS a todas las empresas, se encuentran las Evaluaciones Psicolaborales que se han entregado desde el año 1982, con un grupo técnico y humano de la más alta calidad.
Los servicios Psicolaborales no están cubiertos por la Ley N°16.744, por lo que constituyen una atención adicional por parte de la ACHS.
¿Cuáles son sus características?
Las Evaluaciones Psicolaborales otorgan servicios complementarios a las empresas asociadas a la ACHS en el ámbito de gestión de recursos humanos y salud ocupacional. De esta forma, se logra colaborar en la estrategia productiva de estas organizaciones y fortalecer sus vínculos con nuestra institución.
¿Cuál es nuestro aporte a las empresas?
En ACHS nos preocupamos por reforzar nuestras alianzas con las empresas de nuestra comunidad afiliada. Por ello, el servicio de los profesionales de esta área se basan en el respeto a las personas, la confidencialidad en el manejo de la información y en la orientación a mejorar la calidad de vida laboral.
Trabajamos para ayudar a las organizaciones que requieren de estos servicios a incentivar su productividad y reducir sus cifras de accidentes del trabajo.
¿A quién va destinado este servicio?
A todas nuestras empresas afiliadas que requieran de este tipo de evaluaciones. Además de empresas no afiliadas que lo requieran a ACHS. Con esto, buscamos promover una cultura de calidad de vida en las organizaciones.
¿Cómo solicitar?
Existen dos vías:
Los incendios de Ñuble y Biobío dejaron una devastación visible, marcada por pérdidas humanas, territorios arrasados y comunidades que intentan volver a levantarse. Sin embargo, hay otra emergencia menos evidente, pero igual de urgente, que no se extingue con las llamas.
La salud mental de los afectados entra en una fase crítica cuando la emergencia deja los titulares y comienza un proceso de duelo profundo y silencioso, muchas veces invisibilizado. Además de la pérdida de vidas, se suma la del hogar, el entorno y proyectos de vida, en un proceso colectivo y simultáneo, donde la angustia o la desconexión emocional requieren tiempo y acompañamiento.
En esta segunda etapa, el país necesita de la colaboración de múltiples actores para resolver las brechas de acceso a atenciones oportunas, entornos laborales que den espacio y acogida a esta necesidad y comunidades que estén dispuestas a trabajar sobre estos desafíos.
La salud mental tiene una dimensión colectiva y hoy representa un desafío país, no solo de quienes han sido directamente afectados. Por ello, los esfuerzos orientados a visibilizar el problema, desarrollar modelos de atención, fortalecer la prevención y ampliar el acceso deben ser no solo bienvenidos, sino sostenidos en el tiempo. Desde la Achs, que en los últimos siete años ha fortalecido sus capacidades para dar mayor centralidad al cuidado de la salud mental desde una mirada preventiva y de acceso amplio, estamos activando un servicio gratuito y remoto de atención psicológica para personas afectadas por los incendios, que ya puede ser requerido.
¿Es suficiente este apoyo? No. ¿Resuelve por sí solo todas las necesidades en salud mental de la población afectada? Tampoco. Pero es necesario, oportuno y genera valor para las personas en un momento crítico.
La recuperación emocional tras una catástrofe no es inmediata ni individual. Requiere tiempo, continuidad y un compromiso compartido entre el mundo público, privado, los empleadores, las comunidades y las instituciones. Cuando la emergencia salga de la agenda pública, el riesgo es que también se diluya la coordinación y, con ello, el acceso a apoyos que siguen siendo indispensables. Por eso hay que trabajar en conjunto para que las personas no queden solas cuando las llamas se apaguen y el impacto siga presente.
Las mutualidades de empleadores son fiscalizadas por la Superintendencia de Seguridad Social (www.suseso.cl).
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